La ola de la novela negra escandinava
por Inigo Gomez el 23/08/11
La novela negra sueca, tiene un desarrollo fuerte al menos desde la década de los años sesenta, precursor de esta tendencia fue un autor sueco como Sjöwal y también Wahloo. Se trata de un tipo de literatura bastante interesante; pues a pesar de que se trata por definición de literatura de ficción logra hacer explicitas algunas preguntas no sólo sobre la sociedad sueca, sino sobre la condición humana y el crimen. Sin embargo, a pesar de la universalidad del tema, resulta interesante que sea justamente la sociedad sueca, que ha parecido un ideal político social durante décadas, la que sea escenario de este tipo de novelas.
El autor sueco de novela negra
Se trata en general de autores que no han tenido una formación literaria de tipo académico; sino que se han convertido en escritores a partir de otras actividades muy diversas. Stieg Larsson, el autor sueco más famoso en la actualidad, era un reportero y militante antiviolencia, Assa Larsson, era abogada, Camila Lackberg, una aspirante a modelo y Leif Persson, un autor sueco de reputado prestigio, con obras especialmente recomendadas por los expertos, es criminólogo. Esta constante, explica algunas de las características de las obras y del éxito que han encontrado. En primer lugar se trata de relatos sin pretensiones de alta literatura; pero que entregan un reflejo del habitante cotidiano, y que aprovechan un cierto “malestar de la cultura”, usando la expresión de Freud, que ha demostrado ser un suelo interesante para el desarrollo literario, por ejemplo en la época victoriana.
El autor sueco, la sociedad de bienestar y el humanismo
La novela negra y criminal sueca, tiene fuertes componentes existenciales, explora la condición humana en sus dimensiones más oscuras y pretende mostrar el problema del horror, como una constante a pesar de las bondades de una situación de bienestar generalizada. Más allá de las explicaciones que construyen un perfil de autor sueco, basado en las condiciones evidentes del clima; hay también una proposición de pensar los presupuestos del “humanismo” moderno, especialmente los supuestos de bondad. Se trata de una constatación oscura, pero que muestra que a pesar del bienestar generalizado posible en una sociedad, eso no elimina las dimensiones oscuras de la condición humana, lo cual en cierto sentido implica revisar los ideales del universal antropológico moderno.
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